
Peter Rhee, profesor de
la Universidad de Arizona, y Samuel Tisherman, profesor de la Universidad de
Maryland, han demostrado que es posible mantener durante horas cuerpos en un
estado de 'animación suspendida'.
El
método, que de momento solo ha sido probado en animales, consiste en drenar
toda la sangre del cuerpo y congelarlo a 20 grados bajo cero. Después de tratar la
lesión, se vuelve a bombear la sangre por las venas y el cuerpo se va
calentando...