El locus de control es un rasgo
de personalidad propuesto a partir de la teoría del aprendizaje social por
Rotter y Murly en 1965. Se trata del grado en que un sujeto percibe el origen
de su propio comportamiento de manera interna o externa a él.
Locus de control interno:
percepción de que los sucesos ocurren a consecuencia de sus propias acciones,
es decir la percepción que ellas mismas controlan sus vidas. Estas personas
valoran positivamente el esfuerzo y la habilidad personal.
Locus de control externo:
percepción que los sucesos ocurren como resultado del azar, el destino, la
suerte o el poder y decisiones de otros. Así, los eventos no pueden ser
controlados por esfuerzo y dedicación propios.
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